En
un inicio los pobladores peruanos fueron pescadores, recolectores,
cazadores, de vida nómade hasta que fueron construyendo
clanes y grupos semi civilizados que dieron lugar a culturas pre-incas
como Kotosh y su Templo de las Manos Cruzadas en Huánuco
con 10,000 años de antigüedad, Chavin de Huántar,
con sus templos de piedra y su Lanzón Monolítico
(Ancash), los Mochicas, en Lambayeque, que solo pudieron
ser vencidos por los incas por la fuerza de las armas, a los que
pertenece al señor de Sipán y los famosos huaco
- retratos, la cultura Chimú en Lambayeque, famosa por
su orfebrería, la cultura Paracas y sus famosos mantos
funerarios y su avanzada medicina; al Sur, Tiahuanaco en el altiplano
peruano-boliviano, con sus monumentales edificios y la cultura
Nazca, con una cerámica policromada sobresaliente y las
famosas Líneas en el desierto.
Posteriormente nace el imperio de los Incas, con su poderosa organización
que avasalló a las culturas contemporáneas. Contaba
con aproximadamente 15 millones de habitantes que tenían
asegurado su sustento a cambio de trabajar para el Estado.
Aproximadamente
su esplendor se dio en 1,200 d.c. Su estructura social era piramidal
en las que los nobles o panaka real ocuparon la cúspide
y los yanaconas la base. Además los incas demostraron una
eficiente organización del trabajo a través de la
mita, que era el trabajo para el Estado y la minka, que era el
trabajo en la comunidad.
Los afanes de descubrimiento y conquista
luego de la llegada al nuevo mundo impulsó a osados marinos
y conquistadores españoles llegar a tierras peruanas y
propiciar la caída del imperio de inicios del Siglo XVI.
En 1532 el conquistador Francisco Pizarro en Cajamarca captura
al último representante del imperio, Atahualpa.